El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Certificado ISO
Ediciones Franco
una empresa con
calidad certificada



Premio al mejor trabajo científico:

- Ganador 2007
- Ganador 2008

 
  Inicio : Casos Clínicos  
     
C A S O S    C L Í N I C O S

 
 

Síndrome hemofagocítico secundario a infección por virus de Epstein-Barr. Informe de un caso.

El Síndrome hemofagocítico (SH) se caracteriza por un inicio agudo con fiebre, graves síntomas constitucionales, hepatoesplenomegalia, alteración de la función hepática, pancitopenia y coagulopatía.

Se trata de una enfermedad poco común y heterogénea en la que es difícil conocer su frecuencia, pues debido a la dificultad del diagnóstico probablemente se encuentre subdiagnosticada. Tiene morbimortalidad hasta de 60%. Se encuentra incluida dentro de las histiocitosis de la clase II y se distinguen dos formas: una familiar y otra secundaria a enfermedades subyacentes.1


Imagen 1: Restos de eritrocitos fagocitados por un macrófago
(frotis de médula ósea, tinción de Wright, 100x).o


Imagen 2: Leucocito y restos de eritrocitos fagocitados por un macrófago
(frotis de médula ósea, tinción de Wright, 100x).

El SH puede ser diagnosticado en asociación con alguna enfermedad neoplásica, genética o autoinmune, pero predominantemente se ha asociado con infección por el Virus de Epstein-Barr (VEB).2,3 La hiperproducción de citoquinas incluyendo interferón ?, factor de necrosis tumoral a por los linfocitos T infectados por el VEB, juegan un papel importante en la patogénesis de este síndrome. El diagnóstico se basa en características clínicas de laboratorio e histopatológicas. La fiebre y esplenomegalia son los signos clínicos más comunes, pero la hepatomegalia así como la linfadenopatía, ictericia y exantema pueden estar también presentes. El exantema es generalmente maculopapular. 4 Se han descrito también en algunos casos manifestaciones del sistema nervioso central como encefalopatía, meningismo y crisis convulsivas.5,6 Las alteraciones de laboratorio más frecuentes son anemia, trombocitopenia, neutropenia, hipertrigliceridemia, hipofibrinogenemia e hiperbilirrubinemia. El examen citológico de médula ósea, ganglio o hígado, muestra histiocitos benignos fagocitando en forma activa las células hematopoyéticas. El SH asociado a infección por VEB puede simular un linfoma de células T por lo que debe ser tratado con quimioterapia citotóxica.

Se informa el caso clínico de un paciente escolar de 7 años de edad, quien presentó SH como principal manifestación, asociado a enfermedad infecciosa viral por VEB. Sin antecedentes de importancia, 5 días previos a su ingreso inicia con presencia de fiebre hasta de 40°C y dolor abdominal en epigastrio e hipogastrio de intensidad moderada tratada con ceftibutén y nimesulide, agregándose acolia, coluria, astenia, adinamia, vómitos de contenido gástrico y somnolencia. Es llevada a su Centro de Salud donde se le solicitan pruebas de función hepática con los siguientes resultados: BT:6mg/dl; BD:5.5mg/dl; DHL:2,610 UI/L y biometría hemática con leucocitos:1,000/mm3; con neutropenia profunda; plaquetas de 40,000/mm3, por lo que se solicita traslado al Centenario Hospital Miguel

Hidalgo con los diagnósticos de hepatitis y encefalopatía secundaria. A su ingreso se encuentra febril, con tendencia a la somnolencia, con ictericia +++, hepatomegalia de 7-6-6 cm por debajo de borde costal derecho. Evolución tórpida con deterioro progresivo del estado neurológico, vómitos, sangrado de tubo digestivo, aparición de equimosis y petequias. Se hospitaliza en la unidad de cuidados intensivos pediátricos (UCIP) con ventilación mecánica asistida. Se solicitó hemocultivo, urocultivo, coprocultivo y cultivo de secreción bronquial y por la fiebre y neutropenia se inició en forma empírica ceftazidima más amikacina. Se corrobora la presencia de hiperbilirrubinemia, hipertrigliceridemia, transaminasemia y pancitopenia. Durante su estancia en la UCIP se documentan tiempos de coagulación alargados e hipofibrinogenemia y el ultrasonido abdominal mostró múltiples ganglios a nivel de hilios de páncreas, bazo e hígado con datos sugestivos de colecistitis y colangitis secundarias. El aspirado de médula ósea reveló celularidad disminuida, monocitos vacuolados y células de aspecto espumoso con citoplasma abundante, núcleo excéntrico, así como células de aspecto histiocítico con fagocitosis predominante de plaquetas y aislados de leucocitos (Imagen 1 y 2). En la UCIP la paciente presenta hemotórax derecho requiriendo sonda pleural, presentó como complicación paquipleuritis por lo que se realizó decorticación por cirugía pediátrica, así mismo, adquirió neumonía nosocomial y colitis neutropénica, por lo que se cambia manejo antimicrobiano a glicopéptido y carbapenémico. La serología para Hepatitis A, B, C, VIH y citomegalovirus fue negativa, documentándose infección activa por VEB por serología. Los cultivos de ingreso fueron negativos. Se inicia manejo con esteroide, etopósido y ciclofosfamida por parte de hematología pediátrica, presentando una respuesta favorable a este tratamiento.

Referencia: Descargar PDF

1. JA Soult Rubio a, V García Bernabeu a, MJ Sánchez Álvarez a, M Muñoz Sáez a, JD López Castilla a, A Tovaruela Santos. Síndrome de activación del macrófago: un reto diagnóstico. Anales Pediaría (Barc). 2002;56:165-7. 2. Fisman DN. Hemophagocytic syndromes and infection. Emerg Infect Dis 2000;6:600-608. 3. Limón AE, Reyna J, Wakida G, Nava R, Rivera I. Síndrome hemofagocítico asociado a infección mixta por Epstein Barr virus y citomegalovirus. Reporte de un caso. Enf Infect Microbiol 2007; 27 (1): 29-32. 4. Smith K, Skelton H, Yeager J, Angritt P, Wagner K,James W, et al. Military Medical Consortium for Applied Retroviral Research. Cutaneous histo pathologic,immunohistochemical, and clinical manifestations inpatients with hemophagocytic syndrome. Arch Dermatol 1992;128:193-200. 5. Henter J, Nennesmo I. Neuropathologic findings and neurologic symptoms in twenty-three children with hemophagocytic lymphohistiocytosis. J Pediatr 1997;130:358-65. 6. Haddad E, Sulis ML, Jabado N, Blanche S, Fischer A,Tardieu M. Frequency and severity of central nervous system lesions in hemophagocytic lymphohistiocytosis. Blood 1997;89:794-800. 7. Blood Reviews Hemophagocytic syndromes Janka, G.E.Vol. 21, N° 5, págs. 245–253. Fecha: 01/09/2007. 8. Mourad Tiab F, Mechinaud, Harousseau JL. Haemophagocytic syndrome associated with infections. Baillière’s Clinical Haematogy 2000; 13: 163-78. 9. Tsuda H. Hemophagocytic Syndrome in children and adult. Int J Hematol 1997; 65; 15-226. 10. McClain K, Gehrz R, et al. Virus-Associated Histiocytic Proliferations in Children. Frequent association with Epstein-Barr virus and Congenital or Acquired Immunodeficiencies. Am J Pediatr Hematol Oncol 1988; 10: 196-205. 11. Sullivan JL, Woda BA. Epstein–Barr Virus-Associated Hemophagocytic Síndrome: Virological and Immunopathological Studies. Blood 1985; 65: 1097-104. 12. Henter J, Samuelson-Horne A. Treatment of hemophagocytic lymphohistiocytosis with HLH-94 immunochemotherapy and bone marrow transplantation. Blood 2002; 100: 2367-73. 13. Chen J, Lin K. Longitudinal observation and outcome
 
Copyright © 2011 Grupo Galo. Todos los derechos reservados
Alfonso Esparza Oteo 153, Col. Guadalupe Inn, C.P. 01020, México, D.F. Tel. +52 (55) 3000-4600. Fax: 3000-4612