Mielitis asociada a meningitis tuberculosa: Reporte de
un caso.
A pesar de los esfuerzos por controlar, disminuir y
erradicar la tuberculosis, es todavía un serio problema
de salud pública que provoca lamentables muertes en
niños y jóvenes adultos en edad productiva, lo cual
conlleva una importante pérdida económica que se
invierte desde la prevención hasta la rehabilitación de
secuelas que dejan las formas graves de esta incapacitante
enfermedad. Tal es el caso de la afección a
Sistema Nervioso Central (SNC), donde se observan
formas muy comunes y frecuentes como la meningitis,
hasta formas graves y muy raras.
La ocurrencia de radiculomielopatía en meningitis
tuberculosa no es bien reconocida, aún en países
donde la tuberculosis del SNC es común1. La radiculomielitis
es una complicación de meningitis tuberculosa,
la cual ha sido raramente reportada en la literatura
mundial2. El mecanismo responsable para este tipo
de enfermedad es generalmente un involucro primario
de la columna vertebral. La extensión descendente
de dicha infección muy rara vez ocurre y cuando se
presenta, aparece con paraparesis progresivamente
lenta, dentro de las primeras semanas de un tratamiento
inadecuado. Sin embargo, también se puede
presentar a pesar de llevar correctamente el plan
terapéutico.3
Caso clínico
Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría Vol. XXIII Núm. 89
1 Dr. Isaías Orozco Andrade
2 Dr. Carlos Nesbitt Falomir
3 Dr. Salvador González Ortíz
4 Dr. José Manuel Rivera Manjarréz
1 Médico Pediatra. Director General. Responsable de Clínica de Tuberculosis. Hospital Infantil del Estado de Chihuahua. Instituto
Chihuahuense de Salud.
2 Pediatra Infectólogo. Clínica de Tuberculosis. Hospital Infantil del Estado de Chihuahua. Instituto Chihuahuense de Salud.
3 Médico Pediatra. Jefe de Enseñanza e Investigación. Hospital Infantil del Estado de Chihuahua. Instituto Chihuahuense de Salud.
4 Médico Residente de Tercer Año. Pediatría Médica. Hospital Infantil del Estado de Chihuahua. Instituto Chihuahuense de Salud.
Figura 1. TAC de cráneo que muestra lesiones
hipodensas corticales, localizadas a nivel
de lóbulo parietal
derecho.
Figura 2. Radiografía de tórax que muestra
micro y macro nodulaciones en ambos hemotórax.
En el presente artículo se muestra el caso de una paciente
femenina de 14 años de edad con meningitis
tuberculosa y mielitis, una complicación rara en nuestro
medio.
La paciente de etnia tarahumara fue ingresada a
través del departamento de urgencias con un cuadro
clínico de 30 días de evolución, caracterizado por cefalea
pulsátil, generalizada. Fue valorada por médico
en dos ocasiones, en las cuales se indicó paracetamol
y otros analgésicos.
La cefalea se vuelve más intensa y 22 días antes de
su ingreso se agregan vómitos en proyectil; 18 días después
presenta crisis convulsivas tónico-clónicas generalizadas
y diplopia, motivo por el cual se hospitaliza en
unidad médica regional, donde se realiza Tomografía
Axial Computarizada (TAC) de cráneo, en la cual se
reportan lesiones hipodensas corticales, localizadas a
nivel de lóbulo parietal derecho, sugiriendo proceso
neuroinfeccioso (Figura 1).
En dicha unidad se inicia manejo con ceftriaxona y
claritromicina (se desconoce tiempo y dosis), sin embargo,
por falta de mejoría, se decide enviar al Hospital
Infantil del Estado de Chihuahua.
A su ingreso a la unidad, la paciente presenta ataxia,
dismetría, aumento de base de sustentación, diplopia
(déficit del VI par craneal), así como datos de irritación
meníngea como Kerning y Brudsinsky positivos.
Se encuentra disminución de ruidos respiratorios en
base torácica derecha; extremidades hiperrefléxicas y
con disminución de la sensibilidad.
En varias ocasiones durante su estancia hospitalaria,
se tomaron diversas muestras de líquido cefalorraquídeo
(LCR), cuyos resultados se pueden observar
en la Tabla 1.
La radiografía de tórax (Figura 2)
muestra datos sugestivos de proceso
fímico (micro y macro nodulaciones en
ambos hemitórax). Se solicita TAC de
cráneo, baciloscopías y aplicación del
derivado proteico purificado (PPD,
por sus siglas en inglés).
Con los datos previos y de acuerdo
al protocolo de Nesbitt y Orozco
(Tabla 2), se compila una puntuación
de 9, integrando el diagnóstico de
meningitis tuberculosa con base en
los siguientes parámetros: Clínica sugestiva,
antecedente epidemiológico
(por alta prevalencia de tuberculosis
en etnia tarahumara), radiografía de
tórax y LCR sugestivos de TB, así como
falta de respuesta a antibióticos no antituberculosos.
Tres días después de su ingreso,
la paciente persiste con alteraciones
neurológicas, caracterizadas por alucinaciones
visuales y lenguaje incoherente,
cefalea intensa y desviación
del ojo izquierdo hacia la parte media
(afección del VI par craneal).
Al cuarto día de su ingreso, se reporta
TAC de cráneo en la cual se puede observar
discreta dilatación ventricular (Figura 3).
Ante los resultados del LCR tomados al cuarto día
(Tabla 1), se sospecha la posibilidad de meningitis
bacteriana parcialmente tratada y se decide suspender
los medicamentos antituberculosis e iniciar manejo
a base de penicilina, cloramfenicol y esteroides.
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