Celulitis orbitaria secundaria a sinusitis: reporte de
un caso.
A excepción de los casos asociados a trauma penetrante
de orbita, la celulitis orbitaria (CO) en
su gran mayoría se presenta como complicación de
una sinusitis con extensión de la infección a la órbita.
Esto se debe a una íntima relación entre los senos
paranasales y la cavidad orbitaria; el seno etmoidal es
la fuente más común de infección orbitaria, debido
a que está separado de la órbita por una capa muy
delgada denominada lámina papirácea. Es así que la
afección de los senos esfenoidales es la más común,
sin embargo, en el adolescente es más frecuente la
afección de los senos frontales. La infección de los
senos esfenoidales puede involucrar al nervio óptico
y la sinusitis maxilar ocasionalmente lesiona la órbita.
Los principales microorganismos involucrados son:
Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae,
Haemophilus influenzae y Moraxella catarrhalis, también se pueden presentar Staphylococcus del grupo A
y microorganismos anaerobios, éstos últimos son más
frecuentes en la presentación crónica de la sinusitis
La incidencia de celulitis orbitaria como complicación
de sinusitis se reporta entre 1 y 2%, con una
mayor incidencia notificada en mayores de 15 años.
Las manifestaciones clínicas incluyen datos de inflamación
local y afección orbitaria como proptosis y
oftalmoplejia. La tomografía axial computada (TAC)
contrastada de cráneo, es el método diagnóstico de
elección.
.
Descripción del caso.
Masculino de 12 años de edad, proveniente del estado
de México, sin antecedentes de importancia para
el padecimiento actual, con esquema nacional de vacunación
completo.
Inicia su padecimiento el 21 de
junio de 2008 con rinorrea hialina
que evoluciona a mucopurulenta
verdosa, se agrega obstrucción nasal,
cefalea frontal, dolor paranasal
y retroocular izquierdo, descarga
retronasal, malestar general y fiebre
de 38.5ºC. El día 26 de junio se
agrega edema palpebral izquierdo;
por lo que acude con el médico,
quien indica manejo con analgésicos
y antibiótico oral no especificado,
con mejoría del dolor, sin
embargo, presenta progresión del
edema palpebral. El 27 de junio se
agrega vomito en tres ocasiones,
por lo que acude de nuevo con su
médico, quien indica ceftriaxona
1g IM cada 24 horas y diclofenaco
IM cada 24 horas. El paciente
continua con progresión del edema
palpebral, abarcando hasta
región frontotemporal. El 01 de julio
presenta coloración violácea del parpado
e imposibilidad para su apertura,
por lo que acude al servicio
de urgencias del Instituto Nacional de
Pediatría (INP).
Figura 1. Edema e induración del globo
ocular izquierdo y parpado con imposibilidad
para su apertura.
Figura 2. TAC de senos paranasales, la
cual muestra sinusitis frontal y etmoidal
bilateral con disrupción ósea a nivel del
receso frontal izquierdo y desviación septal
media izquierda.
Figura 3. TAC de cráneo, la cual muestra la
presencia de proptosis y edema de tejidos
blandos.
A la exploración física se encontró:
peso 52Kg (percentila 75), talla
152 cm, (percentila 50), FC 90/min,
FR 20/min, temperatura 39ºC, T/A
110/70 mmHg, edema, induración
y dolor intenso a la palpación del
parpado izquierdo con imposibilidad
para su apertura, dificultad
por dolor para mover el globo ocular
(Figura 1). No se pudo valorar
proptosis por imposibilidad para
abrir el parpado; faringe normal,
descarga posterior retronasal, resto
de exploración física normal. Se
hace el diagnóstico de celulitis periorbitaria,
a descartar compromiso
orbitario secundario a sinusitis,
por lo que se solicita tomografía axial computarizada
(TAC) de cráneo y senos paranasales, la cual muestra
la presencia de proptosis y edema de tejidos blandos,
con lo que se corrobora el diagnóstico de celulitis orbitaria,
así como sinusitis frontal y etmoidal bilateral
con disrupción ósea a nivel del receso frontal izquierdo,
con incipiente desviación septal media izquierda
(Figura 2 y 3). La biometría hemática reportó: Hb
15g/dL, Hto 43%, leucocitos 8,200mm3, neutrófilos
71%, linfocitos 26%, plaquetas 304,000/mm3, VSG 34 mm/1h, PCR 20.3 mg/dL. Se inició manejo con
clindamicina a 40mg/Kg/día por vía intravenosa y se
decide drenaje de absceso palpebral izquierdo, presentando
evolución clínica satisfactoria, con mejoría
del edema palpebral en las primeras 48 a 72 horas
y remisión de las manifestaciones clínicas a los 14
días, por lo que se da de alta sin complicaciones, para
completar tratamiento antimicrobiano por vía oral
durante 21 días.
Discusión
La sinusitis es uno de los factores de riesgo más comúnmente
encontrados en el desarrollo de celulitis
orbitaria. La comunicación amplia entre cavidad nasal,
plexo pterigoideo, los senos y el contenido orbital,
permiten la propagación de la infección a la órbita y
al seno cavernoso.3 Los senos etmoidales son los más
comúnmente asociados, debido probablemente a su
cercanía anatómica con la orbita.3
La celulitis orbitaria se asocia frecuentemente al antecedente
de infección de vías respiratorias altas, ya
que esto puede contribuir por afección de los cilios
a una deficiente depuración de las secreciones y su
acumulación en los senos paranasales y predisposición
a la infección con una mayor incidencia en los
meses de invierno.4,5
El paciente fue evaluado por los servicios del otorrinolaringología
y oftalmología, en estos pacientes es
fundamental la evaluación temprana por los diferentes
especialistas para un manejo integral.6
El diagnóstico de celulitis orbitaria es fundamentalmente
clínico; sin embargo, en este paciente, debido
a la presencia de absceso palpebral importante, no se
pudo documentar a la exploración física la presencia
de proptosis o limitación de los movimientos oculares
que son los signos cardinales de la celulitis orbitaria,
no obstante el paciente presentaba dolor intenso a
los movimientos oculares. Asimismo, no se pudo evaluar
la agudeza visual, que puede estar disminuida
en esta entidad. No se encontraron otras alteraciones
como oftalmoplejía, quemosis (edema de la conjuntiva
bulbar) y diplopia,1 por lo que se le solicitó una
TAC contrastada de cráneo, en la que se corroboró el
diagnóstico de celulitis orbitaria.7
El mecanismo de producción de la celulitis orbitaria
puede orientar al agente etiológico; con la introducción
de la vacuna contra H.influenzae tipo B, éste microorganismo
era uno de los principales responsables
de celulitis orbitaria, no obstante en la actualidad el
S. aureus y el S. pneumoniae son los agentes etiológicos
predominantes. Otros microorganismos como
Streptococcus milleri, S. del grupo A, M. catharralis y microorganismos anaerobios como Peptostreptococcus,
Eikenella, Fusobacterium y Bacteroide ssp.
pueden asociarse a celulitis orbitaria mono o polimicrobiana.
Excepcionalmente esta entidad puede ser
causada por hongos, virus y parásitos. La mucormicosis
sigue siendo una entidad muy poco frecuente,
pero es una infección oportunista muy importante
en el paciente con diabetes o inmunocompromiso
debido a su rápida evolución, la cual que puede ser
inclusive fatal.1,7
El aislamiento del o los agentes causales se realiza
por aspiración del material purulento obtenido por
drenaje de abscesos o del seno paranasal afectado.
En este paciente se realizó drenaje del absceso palpebral
izquierdo, cursando con evolución clínica satisfactoria.
La TAC de cráneo contrastada es el estándar de oro
para corroborar el diagnóstico de celulitis orbitaria y
debe solicitarse en todos los pacientes con diagnóstico
clínico de esta entidad. El estudio nos permite
documentar la presencia de absceso subperióstico,
orbitario, peridural o parenquimatosos, así
como, trombosis de seno cavernoso, además de
que nos permite la identificación de sinusitis.1,7 En
este paciente los hallazgos en la TAC de cráneo corroboraron
el diagnóstico.
En la literatura se reporta el uso de antimicrobianos
de amplio espectro para Gram positivos como clindamicina
a dosis de 40mg/Kg/día IV cada 6 horas o
vancomicina a dosis de 40mg/Kg/día cada 6 horas IV
cuando exista la posibilidad de S. aureus meticilino
resistente. Cualquiera de estos dos antimicrobianos
pueden ser aunados a una cefalosporina de tercera
generación como cefotaxima 100-200 mg/Kg/día IV
cada 6 u 8 horas o ceftriaxona 75-100 mg/Kg/día IV
cada 12 horas. Debe considerarse el tratamiento ambulatorio
por vía oral cuando hay buena evolución
clínica y el paciente ha permanecido afebril durante
al menos 72 horas.1,7
El paciente fue hospitalizado y tratado con clindamicina
a dosis de 40mg/Kg/día IV por la posibilidad
etiológica de S. aureus y S. pneumoniae que, en el
primer caso, debió ser de adquisición comunitaria
(muy probablemente S. aureusmeticilino sensible), sin
embargo, debemos considerar que en nuestro medio
se desconoce la incidencia de S. aureus meticilino resistente adquirido en la comunidad. La evolución
clínica fue satisfactoria, con mejoría a partir de las primeras
36 horas y resolución de los síntomas a los 14
días dándose de alta sin complicaciones ni secuelas.
El tratamiento quirúrgico del drenaje del absceso
y de los senos paranasales debe valorarse en aquellos
pacientes que no presentan mejoría clínica en las
primeras 24 a 36 horas, en los casos de absceso orbitario,
absceso subperióstico, oftalmoplejía o disminución
de la agudeza visual.
El diagnóstico y manejo oportuno pueden disminuir
la posibilidad de complicaciones como trombosis
del seno cavernoso con afección de III, IV, V y VI par
craneal, irritación parameníngea, empiema subdural
y secuelas oculares (disminución o pérdida de la visión
secundaria a proptosis extrema, con perforación
de cornea, o a compresión del nervio óptico).8
El seguimiento del paciente se realiza con evaluación
de agudeza visual, movilidad ocular, grado de
proptosis y desplazamiento ocular.
La TAC de control está indicada si hay disminución
de la agudeza visual o cuando no hay mejoría de las
manifestaciones clínicas dentro de las 36 a 48 horas de
iniciado el manejo.1,8
Los diagnósticos diferenciales son: rabdomiosarcoma,
ruptura de quiste dermoide, metástasis cutáneas,
así como hidradenitis ecrina neutrofílica en pacientes
que reciben quimioterapia.8
Conclusiones
En general puede concluirse que la celulitis orbitaria
es un proceso potencialmente grave, que puede dejar
como secuela disminución o pérdida de la visión y
puede ser potencialmente fatal. La TAC contrastada
de cráneo es el estándar de oro para corroborar el
diagnóstico y para valorar las evolución y las complicaciones.
El paciente debe ser hospitalizado y tener una
evaluación multidisciplinaria para un manejo integral.
El tratamiento inicial debe incluir antimicrobianos de
amplio espectro por vía parenteral. El diagnóstico y
tratamiento oportuno son fundamentales para disminuir
las secuelas. El drenaje quirúrgico está indicado
en aquellos pacientes que no responden al tratamiento
médico y en aquellos con complicaciones como la presencia
de absceso subperióstico u orbitario.
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