Flora bacteriana intestinal en las primeras horas de vida
Se estima que por cada célula humana, nuestro organismo alberga diez microorganismos, la mayoría alojados en el intestino. Estos se desarrollan después del nacimiento, alcanzando a los 12 meses de vida la misma cantidad que en un adulto. Sin embargo, se cree que los factores genéticos podrían estar involucrados. Un grupo de investigadores en Estados Unidos analizó la formación de estas poblaciones dentro de las primeras horas de vida del lactante.
Investigaciones de un grupo de científicos estadounidenses, publicadas en el último número de “Public Library of Science (PLoS) Biology”, revelan datos más detallados con respecto al desarrollo de la flora intestinal dentro de las primeras horas de vida. De acuerdo con los resultados, el crecimiento de la flora intestinal está determinado por causas externas.
A fin de determinar el tipo de microorganismos existentes en el intestino y la función que cumplen en cada etapa, el grupo de trabajo recolectó en promedio 26 muestras de cada niño, incluyendo aquellas que correspondían a momentos trascendentales para el desarrollo de colonias (como el primer movimiento intestinal, un viaje, una enfermedad o tratamientos con antibióticos). La detección del ARN ribosómico de microorganismos distintos se hizo a través de un análisis con tecnología microarray, capaz de evaluar al mismo tiempo toda la panoplia de habitantes del intestino del bebé.
Las especies más dominantes fueron Bacteroides, eubacteriales, Clostridium, Ruminococcus y Faecalibacterium; y en menor cantidad se encontró fungi y archaea. Sin embargo, el censo fue sufriendo modificaciones: en la hora cero no había ningún microorganismo y a partir de las primeras 24 horas se empezó a desarrollar una amplia muestra. Dentro del estudio, se incluyeron a unos gemelos, los cuales fueron los últimos en desarrollar la flora intestinal, pues les tomó una semana incorporar la misma cantidad de bacterias; esto posiblemente se haya debido al hecho de haber nacido por cesárea programada, lo que significa que nunca estuvieron en contacto con la comunidad microbiana de la madre.
Por otra parte, también se concluyó que los factores genéticos determinan la composición de la flora intestinal, pues al analizar los microorganismos intestinales entre los gemelos, resulto ser más similar entre sí que la de ningún otro niño, e incluso más parecida a la del padre.
Fuente: http://www.plos.org |