Nueva escala clínica para neonatos febriles
Se llevó a cabo un estudio transversal con 269 neonatos para evaluar las características clínicas de la infección bacteriana grave y desarrollar una escala que permita predecir la presencia de este problema en neonatos febriles sin foco aparente.
Los datos se analizaron desde el punto de vista estadístico evaluando las asociaciones y empleando regresión logística para el análisis multivariado. Se fijó un nivel de significancia de p<0.05. Los modelos construidos fueron validados.
De los 269 neonatos, el 34.20% de ellos tuvieron una infección bacteriana severa. Los modelos construidos para infección urinaria y para otras infecciones bacterianas fueron buenos predictores. El rendimiento de la nueva escala clínica fue superior al de la escala de observación para infantes de Yale. La infección de vías urinarias (51.2%), la sepsis (14.1%) y la sepsis asociada a meningitis (11.95%) fueron las presentaciones más frecuentes. La Escherichia coli y el Streptococcus del grupo B fueron los principales agentes implicados.
La experiencia del pediatra apoyada en parámetros clínicos y de laboratorio (biometría hemática, proteína C reactiva, uroanálisis y estudio citoquímico del líquido cefalorraquídeo) parecen los argumentos más sólidos para detectar a los neonatos febriles sin foco aparente con IBG. A pesar del mayor conocimiento de la problemática del neonato febril y de los avances en el campo de los marcadores de infección, debe asumirse que este tipo de pacientes son todavía los que con mayor frecuencia generan inquietud a la hora de su evaluación en urgencias y unidades de cuidados neonatales. La búsqueda de parámetros objetivos capaces de identificar a los pacientes con IBG y una actuación equilibrada entre la necesidad del niño y las expectativas de sus padres, parecen ser los caminos para el tratamiento adecuado.
Las escalas clínicas, tanto para IVU como para las otras IBG, diseñadas por los autores son útiles y no conllevan mucho tiempo en la aplicación, lo cual evita demoras en el inicio del tratamiento; además, no contienen demasiadas variables y son fáciles de calificar para el médico tratante de neonatos febriles cuyo foco no sea evidente, superando en sensibilidad a la YIOS. |